
Más de medio centenar de ex mineros de la extinta empresa Boliden tomaron el 11 de Junio de este año, la Catedral, para reclamar a la Junta de Andalucía que cumpla su palabra. Se trataba de una protesta de carácter pacífico. La intención de este colectivo -al que no paran de sumarse antiguos compañeros de la mina- era hablar con el cardenal arzobispo Carlos Amigo Vallejo para dar carácter indefinido a su encierro. Quierían quedarse en la Catedral “hasta que se nos dé una solución al problema”. Una solución, claro, efectiva y real.

Su problema no es otro que el desempleo. En su caso, no provocado por la crisis financiera actual sino por el cierre del yacimiento de Boliden y el despido de algunos de ellos que habían sido recolocados en Egmasa para realizar labores de restauración y limpieza tras el vertido de la mina de Aznalcóllar gestionada por el grupo sueco.

Los encerrados llevan años arrastrando el problema y están cansados de los incumplimientos del Gobierno andaluz, según explican. Así, el portavoz de los ex mineros, Juan José Fernández, no duda en tachar al anterior presidente de la Junta de Andalucía y ahora vicepresidente Manuel Chaves de “embustero”. Éste les garantizó en la última reunión mantenida, en mayo, 44 empleos, que, a fecha de hoy, siguen sin ser reales.
Al parecer, los puestos de trabajo a los que se refería Chaves les llegarían a través de Mina Las Cruces, empresa que, en un encuentro con los ex trabajadores, negó rotundamente.
Por todo ello, los ex mineros, que ya estuvieron encerrados en la Catedral en 2007 por el mismo motivo, llevan años movilizadándose. De hecho, hoy cumplen 258 días acampados en la catedral. Un escenario donde han estado 32 días en una huelga de hambre.
Fotoreportaje completo está disponible aquí.
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